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Desde el comienzo de la pandemia mundial, hemos estado navegando por aguas turbulentas, y se espera que este año sea tan impredecible como siempre.

En la última edición anual de la Informe de Riesgos Globales por el foro Economico Mundial (WEF), se encontró que la mayoría de los líderes mundiales se sienten preocupados por la perspectiva del mundo, y solo el 3,7% se siente optimista.

Como Detalles de Carmen Ang de Visual Capitalist a continuaciónCada año, el informe identifica los principales riesgos que enfrenta el mundo, identificados por casi 1000 expertos y líderes encuestados en diversas disciplinas, organizaciones y geografías.

¿Qué riesgos globales son los que más preocupan a los líderes y expertos y cuáles representan amenazas inminentes?

Profundicemos en los hallazgos clave del informe.

Metodología para la Evaluación de Riesgo Global de WEF

En la encuesta, se pidió a los encuestados que compararan 37 riesgos diferentes, que se dividieron en cinco categorías: económico, ambiental, geopolítico, social y tecnológico.

Para tener una idea de qué riesgos se consideraban más urgentes que otros, se pidió a los encuestados que identificaran cuándo creían que estas amenazas se convertirían en un problema grave para el mundo, según los siguientes plazos:

  • Amenazas a corto plazo: 0-2 años

  • Amenazas a mediano plazo: 2-5 años

  • Amenazas a largo plazo: 5-10 años

Al categorizar los riesgos globales en estos horizontes de tiempo, ayuda a brindar una mejor idea de los problemas que los tomadores de decisiones y los gobiernos pueden tener que enfrentar en el futuro cercano, y cómo estos riesgos pueden interrelacionarse entre sí.

Riesgos a corto plazo

Cuando se trata de amenazas a corto plazo, los encuestados identificaron riesgos sociales como “la erosión de la cohesión social” y las “crisis de los medios de subsistencia” como los riesgos más inmediatos para el mundo.

Estos riesgos sociales han empeorado desde el comienzo de COVID-19. Y como variantes emergentes amenazan nuestro viaje hacia la normalidad, la pandemia continúa causando estragos en todo el mundo, sin signos inmediatos de desaceleración.

Según los encuestados, un problema desencadenado por la pandemia es el aumento de la desigualdad, tanto a nivel mundial como dentro de los países.

Muchas economías desarrolladas lograron adaptarse a medida que los trabajadores de oficina se volcaron al trabajo remoto e híbrido, aunque muchas industrias, como la hotelería, todavía enfrentan importantes obstáculos. El fácil acceso a las vacunas ha ayudado a estos países a mitigar los peores efectos de los brotes.

Las regiones con bajo acceso a las vacunas no han sido tan afortunadas, y la división económica podría volverse más evidente a medida que avanza la pandemia.

Riesgos a Medio Plazo

La mayoría de los encuestados cree que seguiremos luchando con problemas relacionados con la pandemia durante los próximos tres años. Debido a esto, los riesgos a mediano plazo identificados por los encuestados son bastante similares a los riesgos a corto plazo.

Los problemas apremiantes causados ​​por COVID-19 significan que muchos gobiernos y tomadores de decisiones clave están luchando para priorizar la planificación a largo plazo y ya no tienen la capacidad de ayudar con los problemas globales. Por ejemplo, el gobierno del Reino Unido pospuso su objetivo de ayuda exterior hasta al menos 2024. Si los países continúan priorizándose en un esfuerzo por mitigar el impacto de COVID-19, la brecha de desigualdad podría ampliarse aún más.

A los encuestados también les preocupa que el aumento de los niveles de deuda desencadene una crisis. La relación deuda/PIB se disparó a nivel mundial en 13 puntos porcentuales en 2020, una cifra que casi seguramente seguirá aumentando en el futuro cercano.

Riesgos a largo plazo

Los encuestados identificaron el cambio climático como la mayor amenaza para la humanidad en la próxima década.

La inacción climática, esencialmente como de costumbre, podría conducir a una pérdida del PIB mundial de entre el 4 % y el 18 %, con impactos variables en las diferentes regiones.

Los expertos también señalaron que los compromisos actuales de descarbonización asumidos en la COP26 el año pasado aún no son suficientes para frenar el calentamiento hasta el objetivo de 1,5 °C establecido en el Acuerdo Climático de París, por lo que se necesitan más medidas para mitigar el riesgo ambiental.

Dicho esto, los esfuerzos para frenar el cambio climático y resolver problemas a largo plazo probablemente tendrán impactos negativos a corto plazo en la economía y la sociedad global. Por lo tanto, se deben implementar esfuerzos de mitigación de riesgos a medida que trabajamos para alcanzar el cero neto y, en última instancia, frenar el cambio climático.

Esfuerzos de mitigación de riesgos

Los pensamientos de las personas sobre la mitigación de riesgos se midieron en la encuesta WEF. Se pidió a los encuestados que identificaran para qué riesgos nuestro mundo está mejor equipado y para cuáles creen que estamos menos preparados.

“Facilitación del comercio”, “crimen internacional” y “armas de destrucción masiva” fueron riesgos para los que los encuestados sintieron que nos hemos preparado de manera efectiva. Por otro lado, la “inteligencia artificial” y los “ataques cibernéticos transfronterizos y la desinformación” son áreas contra las que la mayoría de los encuestados piensan que estamos más desprotegidos.

A medida que la sociedad depende cada vez más de la infraestructura digital, los expertos predecir veremos un aumento en los ataques cibernéticos y los delitos cibernéticos. Las nuevas tecnologías habilitadas para IA que ofrecen ransomware como servicio permiten que cualquier persona participe en delitos cibernéticos, incluso aquellos sin los conocimientos técnicos necesarios para crear malware.

¿Cómo seguimos hacia adelante?

Con base en los hallazgos de la encuesta de este año, WEF identificó cinco lecciones que los gobiernos, las empresas y los tomadores de decisiones deben utilizar para desarrollar resiliencia y prepararse para los desafíos futuros:

  1. Construir un marco de mitigación holístico: En lugar de centrarse en riesgos específicos, es útil identificar el panorama general del peor de los casos y trabajar a partir de ahí. Construya sistemas holísticos que protejan contra resultados adversos.

  2. Considere todo el ecosistema: Examine los servicios de terceros y los activos externos, y analice el ecosistema más amplio en el que opera.

  3. Adoptar la diversidad en las estrategias de resiliencia: No todas las estrategias funcionarán en todos los ámbitos. Los problemas complejos requerirán esfuerzos matizados. La adaptabilidad es clave.

  4. Conectar los esfuerzos de resiliencia con otros objetivos: Muchos esfuerzos de resiliencia podrían beneficiar múltiples aspectos de la sociedad. Por ejemplo, las cadenas de suministro eficientes podrían fortalecer a las comunidades y contribuir a los objetivos ambientales.

  5. Piense en la resiliencia como un viaje, no como un destino: Permanecer ágil y vigilante es vital al desarrollar programas de resiliencia, ya que estos esfuerzos son nuevos y requieren reflexión para mejorar.

Los próximos años estarán plagados de desafíos complejos, y nuestra mejor oportunidad de mitigar estos riesgos globales es a través de una mayor colaboración y una reevaluación constante.

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