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Nació El Último Anticristo 4 – Baal, Sacrificios Humanos, Sodoma y Gomorra hemos examinado algunas profecías de Benedicto XVI sobre el último anticristo, extraídas del libro de entrevistas de Peter Seewald Benedicto XVI. Una vida. En otro pasaje del volumen, el periodista, refiriéndose al libro El misterio del mal. Benedicto XVI y el fin de los tiempos del filósofo Giorgio Agamben, pregunta a Benedicto XVI si “el verdadero motivo de su renuncia fue la voluntad de despertar la conciencia escatológica”, “prefiguración de la separación entre” Babilonia “y” Jerusalén “en la Iglesia”. La respuesta del Papa no parece dejar ninguna duda:

Hablando de las parábolas de Jesús sobre la Iglesia, San Agustín decía que por un lado muchos son parte de la Iglesia sólo en apariencia, cuando en realidad viven en contra de ella, y que, por el contrario, fuera de la Iglesia hay muchos quienes -sin saberlo- pertenecen profundamente al Señor y por tanto también a su cuerpo, la Iglesia. Siempre debemos ser conscientes de esta misteriosa superposición de lo interno y lo externo, una superposición que el Señor ha expuesto en varias parábolas. Sabemos que en la historia hay momentos en que la victoria de Dios sobre las fuerzas del mal se hace visible de manera reconfortante y momentos en que, en cambio, las fuerzas del mal oscurecen todo.[1]

La separación entre Babilonia y Jerusalén, es decir, entre la falsa iglesia y la verdadera iglesia de Cristo, es una de las señales del fin de los tiempos. En el’audiencia general del 22 de abril de 2009, dedicado a la figura de Ambrogio Autperto, Benedicto XVI habla de la influencia de Ticonio y de su propia El libro de las reglas, donde el teólogo trata del cuerpo bipartito del Señor (segunda regla) y del diablo y su cuerpo (séptima regla).

Autperto entra en contacto con la interpretación de queApocalipsis había dejado al africano Ticonio, que había vivido una generación antes que san Agustín. No era católico; perteneció a la Iglesia cismática donatista; sin embargo, fue un gran teólogo. En este comentario ve sobre todo en elApocalipsis reflejan el misterio de la Iglesia. Ticonio había llegado a la convicción de que la Iglesia era un cuerpo bipartito: una parte, dice, es de Cristo, pero hay otra parte de la Iglesia que es del diablo. Agustín leyó este comentario y lo aprovechó… Hoy podemos ver en Ambrogio Autperto una personalidad que vivió en una época de fuerte explotación política de la Iglesia, en la que el nacionalismo y el tribalismo habían desfigurado el rostro de la Iglesia. Pero él, en medio de todas estas dificultades que también nosotros conocemos, supo descubrir el verdadero rostro de la Iglesia en María, en los Santos.

Pero, ¿qué quiere decir Agamben con “despertar la conciencia escatológica”? En cuanto a la elección de Benedicto XVI, parece perfilarse un contexto apocalíptico. Agamben escribe:

Que la tesis de Ticonio, definido como un “gran teólogo”, reciba ahora la sanción del obispo de Roma, ciertamente no deja indiferente. Y en cuestión no está sólo la tesis del cuerpo bipartito de la Iglesia; en cuestión son también y sobre todo sus implicaciones escatológicas, es decir, el “gran cayendo lejos”, La gran separación entre los malvados y los fieles, entre la Iglesia como cuerpo del Anticristo y la Iglesia como cuerpo de Cristo, que debe tener lugar al final de los tiempos. Tratemos entonces de situar la decisión del pontífice en este contexto teológico, al que indiscutiblemente pertenece. La abdicación no puede dejar de evocar algo así en esta perspectiva cayendo lejos, una separación de la Iglesia decora de la Iglesia escarabajo; y sin embargo Benedicto XVI sabe que esto sólo puede y debe tener lugar en el momento de la segunda venida de Cristo, que es precisamente lo que la bipartición del cuerpo de la Iglesia, actuando como catejón, parece destinado a retrasar.

Ticonio conoce por tanto un tiempo escatológico, en el que tendrá lugar la separación de las dos Iglesias y de los dos pueblos: ya a finales del siglo IV, había pues una escuela de pensamiento que veía en la Iglesia romana, más precisamente en la carácter bipartito de su órgano, causante del retraso de la parusía.

Esto significa, en el caso de la separación entre los dos lados del cuerpo de la Iglesia, que el “gran cayendo lejos“De lo que hablaba el joven Ratzinger no es sólo un acontecimiento futuro que, como tal, debe ser separado del presente y aislado en el final de los tiempos: es, más bien, algo que debe guiar aquí y ahora la conducta de todo cristiano y, en primer lugar, del pontífice.

Situada en su propio contexto, la “gran negativa” de Benedicto XVI es todo menos una referencia al futuro cisma escatológico: al contrario, nos recuerda que no es posible que la Iglesia sobreviva, si se refiere pasivamente al fin de los tiempos. la solución del conflicto que desgarra el “cuerpo bipartito”. […] Pero es precisamente aquí donde radica la crisis decisiva: porque la valentía -este nos parece el sentido último del mensaje de Benedicto XVI- no es otra cosa que la capacidad de mantener una relación con el propio fin.[2]

Según las profecías de Garabandal, Benedicto XVI sería el último Papa o, al menos, “el último en representar la figura del Papa tal y como lo hemos conocido hasta ahora”, retomando las palabras de Seewald a Benedicto XVI en Últimas conversaciones. Aquí también la respuesta de Ratzinger fue clara: “Todo puede ser”. Si Benedicto XVI cierra una era y abre otra, ¿hemos llegado acaso al final de los tiempos? ¿Podría seguir siendo el Sumo Pontífice?


[1] Seewald, P., Benedicto XVI. Una vida, Garzanti, Milán, 2020, p. 1208.

[2] Agamben, G., El misterio del mal. Benedicto XVI y el fin de los tiempos, Ediciones Laterza, Bari, 2013, p.10 y ss.

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